La envidia

"La envidia es la religión de los mediocres.
Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en el último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños.

Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá."

Carlos Ruiz Rafón.
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19 de diciembre de 2010

Esto va de regalos - A man's point of view II -


Se acercan rápidos y sin remedio los días más sentidos y a priori más familiares y compartidos del año.
Una Navidad, la del 2010 que hace que vuelva a creer en el espíritu navideño y tenga verdadera ilusión, desde que abandone la niñez (aunque no hace tanto de ello). La razón tiene nombre de mujer y su sencilla presencia hace que todo cobren sentido estas fechas tan señaladas. Así que, miles de gracias M.

Pero dejando a un lado el sentimentalismo que generan estos días, me centro en el tema que voy a tratar: los regalos de navidad para ELLA.
Un momento delicado e importantísimo. Por eso hoy dedicaré mi texto a como hacer y sobre todo como no hacerle un regalo a ELLA.
La primera pregunta es: ¿cuándo? Porque Navidad hace que la ilusión acabe pronto y el día de Reyes quede lejos y vacío de regalos. Por lo tanto lo ideal es dividirse y sorprender, tener ese gran regalo en una de las dos fechas, mejor en Reyes (la espera se hace larga y la ilusión se acrecienta con el paso de los días) y tener un inesperado detalle el día de Navidad (con mayor o menor intensidad dependiendo del bolsillo).
La segunda duda es: ¿el qué? Crecí rodeado de mujeres y como el primer anuncio de nenuco y de j'adore, las mujeres comienzan varios meses antes a indicar que quieren para Navidad. Atentos amigos, porque son sutiles e casi imperceptibles sus indirectas, pero guían el camino a seguir para tener éxito en nuestra cruzada. Si teneis suerte, lo harán directamente, sin rodeos, una lista de la cual elegir la presa. Pero si no la tenéis, como en el mayor de los casos, ¡¡abrir los ojos!! porque aunque digan cosas como: “aiis no te comas la cabeza, con cualquier cosa me conformo” o “algo que me sea ùtil”, NOO!! Quieren ser sorprendidas y quieren algo que quieran, no algo que necesiten... No bajeis la guardia y trabajaros ese momento de sorpresa que le hará feliz. Dejaros guiar por su mejor amiga o algun familiar muy cercano, pero con certeza de ser lo que ella quiere...
Otra cosa que hay que evitar a toda costa es el dar pistas. Ellas saben qué mensajes han mandado y qué quieren, cualquier pista a dar les eres clarividente y sobre todo hará que deje de sorprenderla y se desgaste su ilusión. No caigais en la tentación de bromear o jugar a las pistas, nunca sabréis cuál es vuestro regalo y sí al revés.

Todo esto es lo que hay que hacer para sorprender a una mujer querida, para hacer que recuerde esa Navidad por aquel regalo y sobre todo hacerla feliz en ese momento. Como seréis más chicas que chicos las que leais esto, me gustaría que dejaseis vuestras pistas o trucos, con el fin de que seais recompensadas con un gran regalo y nosotros recibir la gratitud de esa recompensa... Tended puentes a la facilidad entre sexos!!
Feliz Navidad y felices fiestas a todos! Un abrazo.
C.

26 de agosto de 2010

Nosotros: Los que mordemos la manzana - A man's point of view -


Cuando me comentaron por primera vez la posibilidad de hacer una serie de entradas para Miss of Vanity, sobre las mujeres, las realaciones/situaciones/complicaciones entre ambos sexos desde el punto de vista de uno de nosotros, dije sí, sin dudarlo.
A partir de ese momento me vinieron muchas y variadas ideas y posibles maneras de enfocar la tarea que me había sido encomendada. Pero ha sido hace un rato cuando me he dado de cual iba a ser la manera de empezar con ello.

Hace un rato, me encontraba viendo una película con mi novia. Una comedia romántica protagonizada por dos de los más pastelones actores del panorama Holliwood (no daré nombres).
Cursi y empalagosa como nada en este mundo... pero me ha hecho encontrar el tema de apertura de mi colaboración.
En la película, la protagonista femenina miraba de una manera a su homologo masculino, de una manera que el resto de hombres envidiamos, no porque le mire ella, si no porque en la vida real ninguna nos miráis así y si lo hacéis es una vez cada dos años.

Y es ahí donde quiero llegar, a la inconstancia en vuestros sentimientos y lo que esto desencadena en nosotros.
Puede resultar contradictorio, pero yo no quiero que a diario me recuerden que me quieren, ni tener que hacerlo, porque en ello se deja de querer y porque las palabras se las lleva el viento.. Pero quiero ver en su mirada, la mirada de alguien que me quiere, sin decírmelo, con sus ojos, su gestos, su forma de hablarme. En realidad tengo la certeza de que es así ( y si no finge bien), pero reconforta y motiva sobremanera una continuidad en esos pequeños gestos, que lo hacen todo más fácil.
Es incluso paradójico que en realidad lo hacéis, pero sin control, sin continuidad, sin regularidad.
Aquí es donde los hombres no entendemos el ¿!!!por qué!!!?
Pensamos en: ¿pero a esta qué le pasa? ¿qué o quién eres y qué has hecho con mi maravillosa novia? ¿si ayer era un sol, qué coj.... ha ocurrido??
Esos inesperados cambios de sentido no hacen que pensemos que no somos queridos, pero nos hace dudar de si lo anterior era real. Hace que nos mantenga alerta, expectantes, temerosos, perdidos... Y es ese temor el que nos hace comportarnos como inútiles, cosa que esta vez vuestra mirada constata y que todavía hace que nos comportemos de manera aun más caótica e incluso en ocasiones contraproducente, pero no porque queramos... si no porque no sabemos qué hacer.
En realidad, no ocurre nada con nosotros, pero el mero hecho de veros así hace que insistamos en preguntar qué sucede y eso hace que os irritéis más, lo que hace que nos descoloquemos aun más.

Desde aquí os sugiero, queridas amigas, que allanéis nuestro camino, nos digáis qué os preocupa, qué os remueve la conciencia, e intentaremos con nuestra innata y genética torpeza, solucionar todo aquello que os perturba y quizás la jodamos más, pero no lo haremos con mala intención...
Todos, mujeres y hombres queremos lo mismo, ayudarnos lo unos a los otros debería ser el camino a seguir.

Cuidaros chicas, Mr. C.
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